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septiembre 02, 2019 1 Comentario

Llega la primavera, comienzan las crisis alérgicas y, para algunos, ya se ha vuelto común padecer algunos de los síntomas que esta conlleva. Hemos llegado a normalizar el sentirnos inflamados, vivir estornudando, tener secreciones nasales, picazón, ojos irritados, rojos, llorosos, congestión nasal, tos, sibilancias e, incluso, reaccionar al consumo de ciertos alimentos. Sin embargo, esto no debiera ser así, por lo cual podemos manejarlo.

El concepto de alergia puede estar asociado o relacionado a diversas afecciones de nuestro organismo, como lo son, el asma bronquial, la rinitis alérgica, alergias a la primavera, el polvo, la dermatitis y las reacciones causadas por el consumo de ciertos alimentos.

 

¿Cómo comienza todo?

Una alergia se desarrolla cuando el sistema inmune se vuelve “hipersensible” a sustancias como los alimentos o ciertos componentes ambientales. Fundamentalmente, es una mala adaptación del sistema inmune, produciéndose una respuesta inflamatoria al exponerse a moléculas inocuas, como si fueran una amenaza patógena. Los alérgenos, son comúnmente un tipo de proteína, por ejemplo, caseína de la leche de vaca, o bien, alérgenos ambientales que incluyen polen, caspa de gato, humedad y ácaros del polvo. Los alérgenos alimentarios, en particular, son omnipresentes en la dieta moderna, debido a la gran variedad de alimentos procesados y ultra procesados que hoy tenemos a disposición.

Esta respuesta inflamatoria, provoca la liberación de histamina desde el sistema inmune, la cual, juega un papel clave en la inflamación, especialmente en las reacciones alérgicas.

Nuestra capacidad de adaptación y resiliencia, frente a este ambiente antigénico, está fuertemente influenciada por nuestras  bacterias intestinales, que impulsan el desarrollo inmune durante la infancia y adultez. Básicamente, la presencia de una microbiota intestinal sana y funcional, facilita la tolerancia a diversos antígenos, incluidos los procedentes de la dieta y el ambiente. Por último, el manejo de la inflamación crónica, es clave, y otro punto a tratar, idealmente con antiinflamatorios naturales, como lo son los ácidos grasos esenciales omega3.

 

¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo más comunes en la alergia?

  • Antecedentes familiares de alergias.
  • Disrupción de la microbiota intestinal, causada por un parto por cesárea, alimentación con fórmulas artificiales, uso y abuso del consumo de antibióticos, alimentos procesados, endulzantes artificiales, lácteos de vaca y consumo de gluten (Trigo).
  • Un entorno “ultra-higiénico” durante la infancia. La exposición temprana a las bacterias, es esencial para desarrollar un sistema inmune equilibrado.
  • Consumo regular de alimentos ricos en histamina, como el queso o las carnes curadas, café y chocolate.
  • Deficiencias de nutrientes como la vitamina D, el Magnesio, y vitaminas del complejo B.
  • La exposición a productos químicos, al generar daño intestinal y contribuir con la inflamación.
  • Inflamación crónica de bajo grado, causada por déficit de omega3, y alto consumo de omega6 (presente en los alimentos industrializados).

 

¿Cómo podemos mejorar los síntomas y respuestas alérgicas?

  • La administración de suplementos Probióticos, es fundamental para reparar la barrera intestinal, y restaurar su función, ayudando así, al sistema inmune a dar una respuesta adecuada.

Te sugerimos nuestro BioFlora (Lactantes), Mindlinx Powder (preescolares, niños y adolescentes) y Bioacidophilus en capsulas (Adultos).

  • Los suplementos de Omega3, son potentes antiinflamatorios naturales, que serán de gran ayuda en el manejo de la inflamación y producción de histamina.

Te sugerimos nuestro Omega Care (líquido) y Mega Epa Forte (cápsulas)

  • Reducir el consumo de alimentos altos en histamina.
  • La quercetina, un flavonoide presente en ciertas frutas y verduras, como  por ejemplo, la cebolla, ajos, manzanas y espinaca, posee propiedades antiinflamatorias y antihistamínicas. 
  • La ortiga tiene la capacidad de bloquear la actividad celular de la histamina y otras citocinas proinflamatorias.
  • La vitamina C participa activamente en la desintoxicación de la histamina, y es útil para reducir los síntomas del asma.
  • Por último, el tiempo de relajación, manejo de estrés y recreación es fundamental.

 

La alergia, es una realidad de nuestra sociedad moderna. Por lo cual, manejarla con los cuidados y suplementación adecuada es posible. Podemos modular sus síntomas, e incluso su desarrollo. Te recomendamos, evaluarte por profesionales de la salud que manejen el tema de forma integrativa, tomando en cuenta todos los factores que influyen en tu salud.

Finalmente, te recomendamos suplementarte con nuestra completa línea de Probióticos y Omega3, de alta calidad, pureza y potencia. De esta forma, mantendrás tu intestino sano, y evitarás respuestas inflamatorias exageradas.

  

Nutricionista Valeria Riquelme V.


1 Respuesta

Jeanne Marie Benoit
Jeanne Marie Benoit

septiembre 11, 2019

Muchas gracias por la clara y actualizada explicación

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