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noviembre 24, 2020

La pérdida de peso nunca ha sido tema fácil, y aunque la alimentación y el ejercicio físico son la base para el cambio, los profesionales de la salud e investigadores coinciden en que a veces es mucho más complejo de lo que pensamos y requiere tomar en cuenta diversos factores que influyen en nuestra salud, como la inflamación, el desequilibrio hormonal, la genética y el estrés.

¿Pero alguna vez ha considerado que el intestino pueda jugar un papel en el proceso de pérdida de peso? La investigación actual nos muestra que la escasez de diversidad bacteriana está fuertemente asociada con el aumento de peso y obesidad, siendo fundamental apoyar nuestra salud intestinal (restaurando su función y diversidad) con el apoyo de suplementos probióticos, los cuales podrían promover la pérdida de peso por medio de diversos mecanismos.

¿Cómo influyen las bacterias intestinales en el peso corporal?

El intestino contiene billones de bacterias, benéficas y patógenas, las cuales trabajan en conjunto y equilibrio para apoyar la salud y combatir infecciones. Todos estos microorganismos tienen roles particulares y colectivamente son claves para el adecuado funcionamiento del organismo. En un estudio pionero del año 2016 se mostró la influencia de la composición microbiota a través de trasplantes fecales en ratones, en este estudio, los ratones delgados recibieron un trasplante microbiano fecal de ratones obesos, lo que resulto en un aumento de peso y tejido adiposo. En el caso de los ratones obesos, recibieron trasplantes fecales de ratones delgados y esto llevó a un aumento de la fermentación de fibras no digeribles, disminución en el peso y grasa abdominal. En este estudio, se ilustra claramente la capacidad que tienen las bacterias intestinales sobre el control de peso, lo que ha llevado a que incluso, el trasplante de microbiota fecal se sugiera como un potencial tratamiento para la obesidad.

Los microorganismos vivos influyen de forma potente en el metabolismo energético al controlar la extracción de energía de los alimentos que consumimos, la fermentación de carbohidratos y la regulación de las hormonas intestinales (Por ejemplo, el péptido 1 similar al glucagón y la leptina) involucradas en el metabolismo de energía, el apetito y de forma consecuente en nuestro peso. La relación entre el metabolismo energético y la recolección de energía se encuentra aún en investigación tomando cada día más relevancia. Sin embargo, sabemos que existe un aumento en la eficiencia de extracción de energía en individuos obesos y una menor fermentación de carbohidratos (azúcares). Estos microorganismos dañinos, influyen más aun en el peso corporal al promover la absorción de glucosa en el intestino y aumentar la inflamación.

La escasa diversidad bacteriana se asocia con una mayor permeabilidad intestinal, que a su vez aumenta los niveles en sangre de una toxina derivada de bacterias llamada lipopolisacárido (LPS), el cual se ha relacionado fuertemente con la obesidad y actúa principalmente desencadenando la inflamación de todo el cuerpo y el proceso de estrés oxidativo. Todo esto, conduce a un inadecuado manejo de los niveles de glucosa, desarrollo de resistencia a la insulina y acumulación de grasa corporal.

¿Entonces, tomar suplementos probióticos puede ayudar a perder peso?

Hay varios estudios que evalúan y analizan el efecto de los suplementos probióticos, principalmente utilizando combinaciones de cepas de Lactobacillus y Bifidobacterium, que han mostrado un efecto positivo en la pérdida de peso al reducir la inflamación, mejorar la permeabilidad intestinal y el control de los niveles de azúcar en sangre. Otra revisión clínica, también ha demostrado los efectos benéficos de estos suplementos, especialmente las especies de Lactobacillus en diabetes y los parámetros metabólicos relacionados con esta enfermedad.

Equilibrio: Relación Firmicutes/Bacteroidetes

La composición de la microbiota depende de además del tipo y proporción de bacterias que están presentes en el intestino. En el cual, existen 5 distintos tipos de familias bacterianas, conocidas como “phyla”. Los dos filos de bacterias dominantes son Firmicutes y Bacteroidetes, que se encuentran predominantemente en el intestino grueso. El tener una adecuada proporción de estas cepas bacterianas puede ayudar al control de peso, al influir directamente en la extracción de energía a partir de los alimentos. Las recientes investigaciones sugieren que en pacientes obesos se han encontrado niveles más altos de Firmicutes y bajos de Bacteroidetes. Si bien, no todas las investigaciones concuerdan en esto, sabemos que la falta de diversidad bacteriana está altamente relacionada con la obesidad.

Dado que ahora sabemos que la diversidad bacteriana de la microbiota intestinal es un importante factor a considerar en la pérdida de peso, abordemos finalmente algunos factores comunes que también son de gran influencia:

Dieta: Se ha demostrado que una dieta baja en fibra y/o alta en azúcares y grasas artificiales, altera la diversidad microbiana e induce una inflamación de bajo grado aumentando la permeabilidad intestinal. Además, este estilo de alimentación puede aumentar la proporción Firmicutes/Bacteroidetes.

Estrés: El estrés tiene un impacto directo en la microbiota intestinal, alterando el equilibrio microbiano y fomentando la inflamación y permeabilidad.

Antibióticos: Un artículo reciente publicado en el “World Journal of Pediatrics” ilustra una correlación entre el uso frecuente de antibióticos en la infancia y un mayor riesgo de obesidad. También se ha demostrado que el uso de antibióticos conduce a un desequilibrio en Firmicutes y Bacteroidetes, alterando aún más el microbioma.

Fibra Prebiótica y pérdida de peso

La fibra prebiótica se encuentra en las plantas, particularmente en alimentos vegetales como la cebolla, el ajo y el puerro. Estas se conocen como fibras no digeribles. Nuestras enzimas digestivas, no son capaces de descomponer estas fibras, por lo que llegan intactas al colon, donde son fermentadas por las bacterias intestinales. Este proceso de fermentación produce Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC), acetato, propionato y butirato, que impactan positivamente la barrera intestinal y nuestro metabolismo. Cuanto más abundante es el aporte de fibra prebiótica a través de la dieta, más abundante y diversa es la microbiota intestinal. Se ha demostrado que una constante producción de AGCC es un factor protector contra el aumento de peso y obesidad.

La evidencia clínica, indica que un tipo de fibra prebiótica llamada Inulina puede aumentar la saciedad al modular las hormonas involucradas en la regulación del apetito. De hecho, existe una gran cantidad de investigaciones que demuestran que una mayor ingesta de fibra dietética, preferiblemente del tipo no digerible, puede disminuir sensación de hambre. Esto podría llevar a una reducción de la ingesta de calorías y menos bocadillos, lo que puede contribuir a la pérdida de peso. La investigación sobre la ingesta de fibra a menudo se basa en grandes dosis de un solo tipo de fibra prebiótica, sin embargo, lo importante es aumentar la cantidad total de fibra en la dieta proveniente de diversos alimentos.

RESUMEN

La creciente evidencia nos sugiere que existen asociaciones entre nuestro microbioma intestinal y otros factores metabólicos relacionados con el aumento de peso y la obesidad. Por lo cual, modular nuestra microbiota a través de la dieta, los suplementos probióticos, el aporte de fibra prebiótica, y reducir nuestra exposición a los diversos factores que pueden afectarlo negativamente (por ejemplo, estrés, antibióticos), puede ser una herramienta eficaz cuando se busca apoyar de manera integral el control del peso.

Si estás luchando con la pérdida de peso y desea recibir un asesoramiento personalizado sobre qué suplemento elegir, escríbenos a nutricion@biocarechile.cl

 

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