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noviembre 12, 2019

¿Conoces el Eje Microbioma Intestino Cerebro?

En el transcurso de la evolución humana, trillones de bacterias se han establecido en nuestro intestino formando nuestro “Microbioma intestinal”. La investigación actual está revelando el profundo efecto de estos microorganismos en nuestra salud, incluido nuestro bienestar mental, psicológico y neurológico.

 

Antes de seguir avanzando, es fundamental que describamos ciertos conceptos:

- Microbiota Intestinal es el conjunto de microorganismos presentes en el cuerpo humano.
- Microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos presentes en el cuerpo humano y sus genes.
- Eubiosis refiere al estado de equilibrio, diversidad y funcionalidad de la microbiota.
- Disbiosis es el desequilibrio y perdida de la funcionalidad de la microbiota.

 

En los últimos años, se ha revelado que el Microbioma intestinal, puede afectar la función cerebral y viceversa, ayudándonos por tanto a adaptarnos a nuestro entorno en todo momento. Esta señal bidireccional, ocurre a través del nervio vago, que conecta el tronco encefálico con el intestino.

 

Los siguientes, son algunos de los signos más comunes sobre los que se sustenta el Eje Intestino-Cerebro:

 

Depresión y ansiedad

 Si bien la investigación en esta área se encuentra en sus primeras etapas, ya se ha revelado mediante diversos estudios la presencia de trastornos digestivos y disbiosis intestinal en personas que padecen ansiedad y depresión. Lo cual nos deja en evidencia la íntima relación entre nuestra función intestinal y salud mental.

En este sentido, ya es un hecho que más del 90% de la serotonina, nuestro neurotransmisor del ánimo, se produce en el intestino bajo la influencia del microbioma. Del mismo modo, en nuestro intestino ciertos microorganismos vivos como Lactobacillus Rhamnosus y Lactobacillus Plantarun, pueden producir ácido gamma-aminobutírico (GABA), nuestro neurotransmisor encargado del estado de calma, manejo del estrés y control de ansiedad.

El aumento de la permeabilidad intestinal (alteración de la barrera selectiva), relacionado con el consumo de gluten, el uso de antibióticos y la disbiosis (perdida de equilibrio bacteriano), también juega un papel fundamental, y podría permitir la incorporación  a la circulación de sustancias derivadas del intestino como los lipopolisacáridos (LPS), los cuales son capaces de desencadenar procesos de inflamación crónica y aumentar la actividad de la amígdala (región del cerebro involucrada en la precepción del miedo), desencadenando comportamientos depresivos y ansiosos

El término “psicobiótico”, describe un organismo vivo que, cuando se ingiere en cantidades adecuadas, produce un beneficio para la salud en pacientes que padecen enfermedades psiquiátricas. La investigación sobre el efecto de los probióticos en la depresión y la ansiedad en humanos, es continua y está muy presente en la actualidad. Por ahora, es una poderosa perspectiva, que nos anima a pensar lateralmente sobre los factores que conllevan una salud mental deficiente y cómo puede ser sustentada holísticamente con nutrición y hábitos de vida.

 

Conducta y dificultades de aprendizaje 

Optimizar la salud intestinal, tratando la disbiosis, permeabilidad y digestión, es una prioridad clínica para personas con autismo o alteraciones del neuro desarrollo.

La disbiosis intestinal, se observa frecuentemente en niños con autismo, lo que a menudo involucra el crecimiento excesivo de bacterias como Clostridium, las cuales son capaces de producir p-cresol, un metabolito presente en la orina de estas estos niños, el cual inhibe la enzima dopamina beta-hidroxilasa (DBH), que convierte la dopamina en noradrenalina. Todo esto, podría dar lugar a un aumento de los niveles de dopamina, que pueden ser la base de algunos de los aspectos conductuales del autismo, junto con otros factores como eliminación deficiente de toxinas.

El consumo de suplementos probióticos, puede ofrecer una alternativa de tratamiento para personas con dificultades de conducta y aprendizaje, ya que ayudan a mantener una microbiota intestinal sana y reducir así el crecimiento excesivo de microorganismos dañinos como Clostridium.

 

Enfermedad neurodegenerativa

Nuestro intestino, influye en la salud de nuestras neuronas y la neurotransmisión. El aumento de la permeabilidad intestinal, se considera una afección previa al desarrollo de enfermedades inflamatorias autoinmunes, como la Esclerosis Múltiple. De la misma forma, la disbiosis intestinal, incluida la reducción de la diversidad bacteriana, se ha relacionado con el deterioro cognitivo, el Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Es por esto que, la salud intestinal, es de esencial consideración para quienes padecen alteraciones neurodegenerativas o quieren prevenirlas.

¿Tienes algunas de estas condiciones? Si es así, mejorar y restaurar tu función intestinal con el uso de probióticos, prebióticos y nutrientes como la L-glutamina, puede ser un buen punto de partida. Te recomendamos, además, guiarte por un profesional experto en salud intestinal, y apoyar tus cambios con alimentación y estilos de vida adecuados  

 

Nutricionista Valeria Riquelme V.

Extracto traducido y adaptado de BioCare UK

https://www.biocare.co.uk/news/microbiome-gut-brain-axis-what-you-need-to-know.html

 

 

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