INFLAMACIÓN, ALERGIAS E INMUNIDAD

INFLAMACIÓN, ALERGIAS E INMUNIDAD

 

¿Te sientes inflamado? ¿Tienes algún dolor o molestia permanente, tu piel está alterada, tu intestino dañado, te sientes cansado o tus defensas están bajas? ¿Percibes una reacción constante a sustancias naturales como el polen, polvo o incluso ciertos alimentos? Si tu respuesta es positiva, posiblemente necesitas manejar la inflamación crónica y apoyar el equilibrio de tu sistema inmune.

La inflamación es un proceso natural y necesario para nuestro organismo, en el que nuestro sistema inmune se activa cuando necesitamos frenar un daño, restaurar el tejido y eliminar los “desechos”. El sistema inmune crea la inflamación para proteger al cuerpo ante infecciones, enfermedades o lesiones. Sin este proceso, no podríamos recuperarnos de muchas afecciones habituales, pero cuando esta inflamación persiste más del tiempo necesario y deja de tener una finalidad de reparación, puede ser muy perjudicial para nuestro organismo. Es aquí cuando hablamos de una inflamación crónica, un proceso de mayor complejidad que puede terminar causando una disfunción y que facilita la aparición de enfermedades u otras alteraciones de salud.

La inflamación crónica de bajo grado puede ocurrir incluso cuando no hay lesiones evidentes, se mantiene por al menos más de 6 semanas, puede darse sin dolor o daño aparente, pero mantiene al cuerpo en un estado de constante alerta, que con el tiempo puede generar daño en los tejidos, órganos y sistemas. Suele ser difícil de detectar, ya que sus síntomas son sutiles, pero lamentablemente de gran impacto a nivel celular (oxidación, fallos mitocondriales, envejecimiento).

Algunos síntomas de inflamación crónica:

Alteraciones del estado de ánimo

Fatiga (falta de energía)

Problemas gastrointestinales (estreñimiento, diarrea, reflujo)

Alteraciones metabólicas

Dolor corporal

Infecciones recurrentes

EQUILIBRIO INMUNE

Nuestro sistema inmunológico necesita ser dirigido para no reaccionar ante moléculas inofensivas y mantener una respuesta equilibrada, reaccionando en su justa medida y por el tiempo correcto. Si la respuesta es excesiva o prolongada, puede provocar inflamación crónica.

Cómo nombramos al comienzo la inflamación es parte natural de nuestra respuesta inmunológica, permite que un área específica de nuestro cuerpo donde se encuentra una amenaza potencial sea identificada y dirigida por el sistema inmunológico para luchar contra la amenaza. Esta inflamación debe ser temporal y resolverse después de que el sistema inmunitario haya tratado la amenaza. Sin embargo, la inflamación puede volverse duradera cuando tiene dificultad para “apagarse” debido al efecto acumulativo de factores genéticos y ambientales, dentro de los que se incluyen la alimentación, la exposición al estrés, falta de sueño, déficit de nutrientes, contaminación del aire por estrés oxidativo, humo de cigarrillo, consumo de grasas hidrogenadas o alimentos cocinados a altas temperaturas.

Si nuestra respuesta inmunológica es demasiado sensible a los desafíos inmunológicos de nuestro entorno externo (por ejemplo, exposición a ácaros del polvo, polen), podemos volvernos más susceptibles a desarrollar alergias y presentar constantemente estornudos, secreción/picazón nasal, ojos rojos, llorosos, picazón, congestión, tos, goteo nasal, picazón en la piel, erupciones cutáneas e incluso cambios en nuestra conducta alimentaria.

La respuesta inmune puede verse afectada por diversos factores (o un conjunto de factores) como la escasez de alimentos que aporten nutrientes de apoyo inmunológico (vitamina C, zinc, vitamina A y vitamina D), falta de antioxidantes (frutas, verduras) para prevenir daño y protegernos, exposición constante a situaciones de estrés, alteración de las barreras de nuestra piel, pulmones e intestino.

LO QUE PUEDES HACER

¿Cómo podemos equilibrar nuestro sistema inmunológico para prevenir o reducir la inflamación y las alergias? ¿Cómo pueden ayudar las vitaminas, los extractos de plantas, las bacterias vivas y otros nutrientes de apoyo inmunológico presente en los suplementos?

La clave para apoyar tu sistema inmunológico es reducir el estrés en el cuerpo mediante el control de la dieta, estilo de vida y el aumento de la ingesta de los nutrientes clave.

Recomendaciones de estilo de vida

Asegura una buena rutina de sueño y descanso, reduciendo la exposición a la luz azul por la noche (TV, teléfono, computadora portátil, etc.), durmiendo en una habitación con temperatura adecuada para ti, libre de ruidos externos.

Incorpora tiempo de relajación en tu rutina diaria, practicando la atención plena, respiración consciente o meditación.

Reduce la exposición a toxinas ambientales comiendo más alimentos naturales u orgánicos, evitando el plástico y usando productos naturales para el cuidado de la piel y la limpieza.

Practica movimiento a diario y procura pasar tiempo en la naturaleza con el fin de manejar el estrés y promover tu autocuidado

Recomendaciones Nutricionales

Disminuye la exposición a alimentos proinflamatorios como procesados, cereales refinados o que contengan gluten, lácteos de vaca, azúcar, productos a base de edulcorantes artificiales y alcohol.

Aumenta el consumo de pescados, frutos secos, verduras, frutas y semillas para obtener una gran variedad de antioxidantes y ácidos grasos esenciales.

Agrega hierbas y especias antiinflamatorias a sus comidas, como cúrcuma, jengibre, romero y pimienta de cayena.

Disfruta de una dieta rica en una amplia variedad de plantas de diferentes colores para garantizar una ingesta diaria diversa de nutrientes que apoyen el sistema inmunitario.

Incluye alimentos ricos en probióticos: chucrut, kimchi, kéfir, kombucha para ayudar a tus bacterias intestinales.

Recomendaciones de suplementación

Vitamina C en polvo: potente vitamina antioxidante para proteger de la inflamación y modular la inmunidad.  

Zinc Metionina: mineral de gran importancia para apoyar las defensas, inmunidad, respuesta alérgica y para el soporte de sensibilidad alérgica estacional.

Nutrisorb D3K2: para apoyar el adecuado funcionamiento del sistema inmunitario y la respuesta inflamatoria.

Omega 3: Para modular la inflamación crónica de bajo grado, dar protección cardiovascular, antioxidante y cognitiva.

Probióticos: Para mejorar la barrera intestina de defensas, restablecer el equilibrio de las bacterias intestinal, proteger de la entrada de patógenos y apoyar al sistema inmune.

¿Te gustaría recibir orientación? escríbenos a nutricion@biocarechile.cl para que nuestro equipo de nutricionistas pueda guiarte.

 

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